Hernán Cortés es la figura de una magna exposición que da cuenta de su arribo hace 495 años a territorio mexicano, de sus alianzas con pueblos como el tlaxcalteca, y su paso por amplias serranías antes de avistar la Cuenca de México y sus dos ciudades gemelas: México-Tenochtitlan y México-Tlatelolco.

Itinerario de Cortés es el título de esta única exhibición sobre el polémico personaje, quien es sin duda alguna clave en el contacto de dos civilizaciones.

ExpoHernán Cortés es la figura de una magna exposición que da cuenta de su arribo hace 495 años a territorio mexicano, de sus alianzas con pueblos como el tlaxcalteca, y su paso por amplias serranías antes de avistar la Cuenca de México y sus dos ciudades gemelas: México-Tenochtitlan y México-Tlatelolco.

Itinerario de Cortés es el título de esta única exhibición sobre el polémico personaje, quien es sin duda alguna clave en el contacto de dos civilizaciones.

Apoyada en recursos multimedia que recrean los espacios del recinto ceremonial mexica, Itinerario de Cortés convocó a casi 50 instituciones españolas y extranjeras. Entre éstas destaca el INAH, que —por conducto de sus museos nacionales de Antropología y de Historia, del Templo Mayor y de Sitio Tecoaque— prestó emblemáticas piezas obtenidas en excavaciones arqueológicas, así como obras históricas que acercan al personaje motivo de la exposición, que desde esta semana permanecerá hasta el 3 de mayo de 2015 en el Centro de Arte Canal, en Madrid.

Se compone de cerca de 400 obras, de las cuales casi 200 proceden de diversos museos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), institución colaboradora de la muestra junto con la Real Academia de la Historia de España.

Del Museo Nacional de Antropología sobresale una escultura en piedra que representa la cabeza de un guerrero águila, parte de la élite guerrera contra la cual se enfrentaron las huestes de Cortés. En tanto, del Museo Nacional de Historia del Castillo de Chapultepec procede el retrato ecuestre del virrey Bernardo de Gálvez, de 1796, firmado por los religiosos Jerónimo y Pablo de Jesús.

Junto con otras piezas provenientes de exploraciones realizadas en las zonas arqueológicas de Templo Mayor y de Tecoaque, Tlaxcala, la muestra narra la manera en que dos culturas se descubrieron mutuamente, definiendo con esta encrucijada el rostro de un nuevo mundo.

En palabras de Pablo Raphael de la Madrid, director del Instituto de México en España, la exposición “es una apuesta muy importante. Creo que es un muy buen momento para que nos sentemos a reflexionar sobre el tema. Parafraseando a Octavio Paz, diría que el día que Hernán Cortés deje de ser un mito, los mexicanos aprenderemos a mirarnos de otra forma”.

Por su parte, el presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, expresó que “España transformó América, pero también América transformó España, comenzando una fecunda relación que nos ha permitido llegar hasta nuestros días compartiendo un sentimiento común expresado en un riquísimo idioma que nos hermana”. Ambos funcionarios estuvieron acompañados de Roberta Lajous Vargas, embajadora de México en España, según informó en un comunicado el INAH.

Los módulos que integran el recorrido son El hombre, animal colonizador; La forja del conquistador, El esplendor del imperio azteca, La ruta de Cortés, Tecoaque, Reconstrucción México-Tenochtitlan, El destino final de Cortés y El Virreinato de la Nueva España (1535-1821): hacia la civilización global.

Entre las piezas facilitadas por otras instituciones, principalmente españolas, destacan la Espada llamada de Hernán Cortés, de Patrimonio Nacional; El capacete, de la Real Academia de la Historia; el Códice Osuna, de la Biblioteca Nacional, y el Testamento de Hernán Cortés, del Archivo Provincial de Sevilla.

En el marco del afán expansionista de la Corona de Castilla (después de finalizar la reconquista de la península Ibérica e iniciar el descubrimiento de América), Hernán Cortés, hijo de hidalgos extremeños, fue uno de los miles de jóvenes llamados por la aventura de conocer el nuevo continente.

Después de convertirse en un rico terrateniente y participar en la conquista de Cuba, reunió un pequeño ejército de 500 hombres y se embarcó en una empresa que terminaría con la conquista de México y la posterior reconstrucción de la ciudad, poniendo las bases de la futura Nueva España. En el siglo XVIII, el virreinato llegó a ser 14 veces más grande que la propia España.

La figura del conquistador extremeño, rodeada de claroscuros, ha fascinado desde entonces a todos cuantos han indagado en su personalidad y su obra.